
siempre me retengo delante de un puesto con figuras humanas, en este blog no es la primera vez
en el rastro los objetos dispuestos sin orden ni ganas en una manta contrastan con la determinación, la postura y la dignidad diseñada de esos seres figurativos que en otro contexto son explotados, siempre a la vista, como maniquíes
a diferencia de los trabajan a diario en las tiendas de ropa, en el rastro muestran su lado más humano despojados de la última moda, solos con su postura o con accesorios poco convencionales que aceptan sin perturbarse
algunos de estos seres figurativos, escapan al tráfico y comercio y se ganan la vida trabajando en el rastro
esta chica morena siempre acude a su cita del sábado en el rastro de Fuengirola, su pareja irreal la encontráis en el segundo plano de la foto, donde parece un cuadro pintado, menos real que su acompañante
todos los sábados con un sombrero de cowboy que también forma parte del entramado permanente del puesto
ella le acompaña cuando monta el puesto, está al frente del departamento de atención al cliente, y espera hasta que lo desmonta, después ya se van juntos
Tags: determinación, dignidad, esclavitud, explotación, maniquies, postura, seres figurativos, sombreo de cowboy
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Me avisaron de éste articulo y yo no me podía creer lo que me explicaban. No se pueden decir mas estupideces en tan pocas lineas, es posible que a tus lectores les haga gracia tus parrafadas de escritorcito malavenido, pero la realidad del mercadillo es tan poco bucolica, como original tu reportaje.
soy un hombre absolutamente normal, con una preciosa mujer de carne y hueso, que en ocasiones me acompaña en el duro trabajo que es vender en la calle expuesto siempre a las inclemencias del tiempo. Si realmente quieres una opinion real de lo que es la vida del vendedor ambulante, somos muchos los que con gusto te responderemos a cualquier pregunta que necesite respuesta. Un saludo y suerte con tu carrera. P.D. Soy el cowboy -
cracias por tu comentario, los comentarios están entre otras cosas para completar o ajustar a la verdad las cosas, aquí son siempre libres y quedan como parte de él.
escribo sobre el rastro sólo porque me gusta, conozco que la realidad no es bucólica, casi ninguna lo es, la del rastro tampoco, sólo me dejo llevar por todo lo que tiene el rastro que puede hacer que alguien se pase por allí una mañana.
el lado más real, o crudo es el más verdadero, pero creo que esto queda para cada uno, o para el que quiera descubrirlo por sí mismo, yo no quiero invadirlo
aunque el rastro es un sitio público, siempre pregunto antes de sacar a alguna persona en una foto, en este caso, saqué la foto del maniquí y después advertí que estaba usted, valoré que la historia no era ofensiva, y por su comentario parece que me he equivocado en esto
no soy escritor, entonces ni malavenido ni bienavenido, es posible que contando improvisadamente se reúnan palabras sin sentido, que no interesan a nadie, mientras no hieran esto no me ha preocupado porque lo hago sin pretensiones
este artículo coincide con otros sobre maniquíes, la foto me llevó a contar una historia inventada, si no se interpreta así, porque no esté bien contado o porque es interpretable de diferentes maneras, no tengo ningún inconveniente en retirarlo
no veo ningún motivo para dejar escrito algo cuyo objetivo es contar algo interesante del rastro, que produce malestar en alguien que forma parte de él
aquí como usted vea, podemos dejar los comentarios tal y cómo están o bien retirar el artículo


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